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	Comentarios en: Leer para Crecer Gobierno del Estado de Mexico Reporte de Lectura	</title>
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	<description>Extranjería y Trámites Online</description>
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		<title>
		Por: Danna P. Castillo Hdz.		</title>
		<link>https://www.renovarpapeles.com/tramites/leer-para-crecer-gobierno-del-estado-de-mexico-reporte-de-lectura/#comment-417387</link>

		<dc:creator><![CDATA[Danna P. Castillo Hdz.]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Oct 2017 23:09:50 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El libro &quot;Raícies&quot; de Alex Haley me ha gustado en demasía, pues nos habla de algo muy interesante, nos metemos demasiado en la historia, la cual trata de un pequeño pueblo llamado &quot;Juffure&quot;, el cual alababa a un supuesto Dios llamado &quot;Alá&quot;, quien era el que los había salvado de todos los males, pero poco tiempo despues, fueron invadidos y esclavizados. Todo esto desde el punto de vista de un pequeño llamado Kunta Kinte, quien al crecer fue vendido a una fábrica en los Estados Unidos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El libro «Raícies» de Alex Haley me ha gustado en demasía, pues nos habla de algo muy interesante, nos metemos demasiado en la historia, la cual trata de un pequeño pueblo llamado «Juffure», el cual alababa a un supuesto Dios llamado «Alá», quien era el que los había salvado de todos los males, pero poco tiempo despues, fueron invadidos y esclavizados. Todo esto desde el punto de vista de un pequeño llamado Kunta Kinte, quien al crecer fue vendido a una fábrica en los Estados Unidos.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: diario de una cancion		</title>
		<link>https://www.renovarpapeles.com/tramites/leer-para-crecer-gobierno-del-estado-de-mexico-reporte-de-lectura/#comment-50375</link>

		<dc:creator><![CDATA[diario de una cancion]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Feb 2014 16:21:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Esta mañana arrojé el diario contra la pared. No estoy segura de por qué lo hice. Antes pensaba que los periódicos se centraban en las tragedias, pero ahora sé que lo único que les atrae es la violencia, que la muerte sin ella no interesa, por más que sea colectiva y te deje sola, que es la tragedia más grande que hay”. Así comenzaba el diario personal de Eriel, el que durante una década estuvo a la venta en una feria callejera de objetos usados, el que nadie compró al ojear sus primeras páginas y el que hace dos semanas fue adquirido por el Reina Sofía al conocer el contenido de todas las demás.
 
Cabe puntualizar que las notas no eran registradas con fechas, pero dicho documento adquiere la categoría de diario, y no de libro de apuntes, porque Eriel, cada vez que escribía, señalaba si era un lunes, jueves o sábado; envolviendo una historia lineal en una secuencia circular de días de la semana. Sin embargo, por los datos registrados y las averiguaciones realizadas por la actual institución propietaria, se estima que las vivencias descritas transcurrieron entre 1974 y 1979.
 
Un viernes en el que Eriel cayó en una de sus recurrentes depresiones, fue socorrida por un débil recuerdo extraído de su infancia, cuando sus padres le aplacaban sus ganas de ser mayor, cantándole:
“Si de verdad quieres crecer y no envejecer
nunca vayas deprisa ni tampoco lento
el secreto es ir a la inversa del tiempo
pero nunca deprisa ni tampoco lento
sólo hay que ir a la velocidad del tiempo
para así comenzar a crecer y no envejecer
 
El que acelera el paso descubre la nostalgia
el que se queda en el momento se queda
mas el que decide crecer conservando al niño
avanza hacia atrás recuperando su inicio
y los recuerdos que traspasan el ombligo (bis)…”.
 
Cuando era niña no le prestaba mucha atención a la letra, sólo se dejaba llevar por la melodía que la hacía sentir arropada por un hogar. Recordaba algo más que la voz cálida de sus padres, recordaba cada uno de los instrumentos que armonizaban la letra; y, envuelta en esas sensaciones, comenzó a sentirse bien, verdaderamente bien. Era como si el recuerdo pasara a ser un presente que la introducía en un espacio donde la tristeza y la rabia estaban prohibidas. No obstante, el hambre y luego el sueño la sacaron de su burbuja, pero la sonrisa se quedó en su rostro.
 
A la mañana siguiente, Eriel se despertó con la firme idea de conseguir esa canción –cruzada que marcó el interés del museo por el diario–. Recorrió todas las discográficas de su ciudad sin éxito, y tampoco lo tuvo al preguntarle a sus amigos y conocidos. A raíz de eso, dejó su trabajo, cogió una mochila y recorrió todos los países hispanohablantes durante unos cuatro años.
 
Debido al desconocimiento de los entendidos, y no entendidos, decidió preguntarle a cualquier desconocido si le sonaba esa canción (Eriel estaba segura de que no era una canción inventada por sus padres, porque recordaba con claridad la música, y ellos no sabían tocar ningún instrumento ni mucho menos componer). Así que Eriel ingenió muchas formas para llegar a la gente y otras tantas para conseguir financiación, que fueron narradas hasta la penúltima página del diario. Coordinó una serie de obras con el Teatro de los Andes para adentrarse en decenas de comunidades recónditas, convenció a Alberto Spinetta y a Mercedes Sosa para realizar actuaciones en varias ciudades y pueblos de Argentina… y montó un centenar de acciones con actores callejeros y músicos de 18 países. Pero ninguna persona le dio lo que buscaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Esta mañana arrojé el diario contra la pared. No estoy segura de por qué lo hice. Antes pensaba que los periódicos se centraban en las tragedias, pero ahora sé que lo único que les atrae es la violencia, que la muerte sin ella no interesa, por más que sea colectiva y te deje sola, que es la tragedia más grande que hay”. Así comenzaba el diario personal de Eriel, el que durante una década estuvo a la venta en una feria callejera de objetos usados, el que nadie compró al ojear sus primeras páginas y el que hace dos semanas fue adquirido por el Reina Sofía al conocer el contenido de todas las demás.</p>
<p>Cabe puntualizar que las notas no eran registradas con fechas, pero dicho documento adquiere la categoría de diario, y no de libro de apuntes, porque Eriel, cada vez que escribía, señalaba si era un lunes, jueves o sábado; envolviendo una historia lineal en una secuencia circular de días de la semana. Sin embargo, por los datos registrados y las averiguaciones realizadas por la actual institución propietaria, se estima que las vivencias descritas transcurrieron entre 1974 y 1979.</p>
<p>Un viernes en el que Eriel cayó en una de sus recurrentes depresiones, fue socorrida por un débil recuerdo extraído de su infancia, cuando sus padres le aplacaban sus ganas de ser mayor, cantándole:<br />
“Si de verdad quieres crecer y no envejecer<br />
nunca vayas deprisa ni tampoco lento<br />
el secreto es ir a la inversa del tiempo<br />
pero nunca deprisa ni tampoco lento<br />
sólo hay que ir a la velocidad del tiempo<br />
para así comenzar a crecer y no envejecer</p>
<p>El que acelera el paso descubre la nostalgia<br />
el que se queda en el momento se queda<br />
mas el que decide crecer conservando al niño<br />
avanza hacia atrás recuperando su inicio<br />
y los recuerdos que traspasan el ombligo (bis)…”.</p>
<p>Cuando era niña no le prestaba mucha atención a la letra, sólo se dejaba llevar por la melodía que la hacía sentir arropada por un hogar. Recordaba algo más que la voz cálida de sus padres, recordaba cada uno de los instrumentos que armonizaban la letra; y, envuelta en esas sensaciones, comenzó a sentirse bien, verdaderamente bien. Era como si el recuerdo pasara a ser un presente que la introducía en un espacio donde la tristeza y la rabia estaban prohibidas. No obstante, el hambre y luego el sueño la sacaron de su burbuja, pero la sonrisa se quedó en su rostro.</p>
<p>A la mañana siguiente, Eriel se despertó con la firme idea de conseguir esa canción –cruzada que marcó el interés del museo por el diario–. Recorrió todas las discográficas de su ciudad sin éxito, y tampoco lo tuvo al preguntarle a sus amigos y conocidos. A raíz de eso, dejó su trabajo, cogió una mochila y recorrió todos los países hispanohablantes durante unos cuatro años.</p>
<p>Debido al desconocimiento de los entendidos, y no entendidos, decidió preguntarle a cualquier desconocido si le sonaba esa canción (Eriel estaba segura de que no era una canción inventada por sus padres, porque recordaba con claridad la música, y ellos no sabían tocar ningún instrumento ni mucho menos componer). Así que Eriel ingenió muchas formas para llegar a la gente y otras tantas para conseguir financiación, que fueron narradas hasta la penúltima página del diario. Coordinó una serie de obras con el Teatro de los Andes para adentrarse en decenas de comunidades recónditas, convenció a Alberto Spinetta y a Mercedes Sosa para realizar actuaciones en varias ciudades y pueblos de Argentina… y montó un centenar de acciones con actores callejeros y músicos de 18 países. Pero ninguna persona le dio lo que buscaba.</p>
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